La Pobreza

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Las informaciones que con cierta frecuencia nos facilitan los medios de comunicación sobre la pobreza en España es aterrador, y lo peor y triste es que no hablamos de situaciones de pobreza pasajera sino de años inciertos, a pesar que se vislumbra luces de esperanzas. Es lastimoso observar cómo todavía hay una parte de la sociedad llena de caprichos y de mucho consumo, donde (por ejemplo) se guarda un régimen de alimentos para no engordar mientras en otros lugares carecen de lo más basico; una sociedad que a pesar de los grandes adelantos tecnológicos tiene miedo a la depresión, a la violencia, a la soledad, a la enfermedad, al desamor, al hombre en sí. Es una triste realidad que en pleno siglo XXI  se sigan viviendo entre cartones, en lugares infrahumanos, o bajo unos soportales. Nuestra ciudad es muy sensible a estas necesidades y el mundo católico, Cáritas y las hermandades, saben aplicar la generosidad con los más necesitados. Los politicos, para las próximas elecciones, deben aplicar más sensibilidad social en sus programas y que se dediquen a estudiar acciones que favorezcan a las personas que se sientan más desfavorecidas socialmente y no tanto a sus propios partidos. 

Alberto Álvarez Pérez. Diácono.

 

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