Buscando calma, silencio y serenidad

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Somos muchos los que vivimos sometidos a un ritmo duro de trabajo a los largo de los meses del año, y por ello cuando llega el verano buscamos ansiosamente un tiempo de descanso.Convivimos en una sociedad muy acelerada, hacemos cada día más cosas en poco tiempo, relaciones, encuentros, comidas, contestador automatico, móvil, ordenador, correo electrónico, whatsapp, queremos tenerlo, acapararlo y disfrutarlo todo.

Pero hay cansancios que no se curan con las vacaciones, no desaparecen por irnos a descansar unos días. La razón es fácil. Las vacaciones pueden ayudar a rehacernos un poco, pero no dan el descanso interior que necesitamos. Lo importante es no acelerar nuestra vida, vivir las mas despacio, dejar de hacer algunas cosas. Debemos cuidar lo importante y dedicar mas tiempo a lo que nos da mas paz interior, buscando silencio, calma y serenidad.

Por eso necesitamos algo mas que unas vacaciones de verano, necesitamos relajamiento interior. Y si somos creyentes, buscad a Dios desde el silencio, si es bajo las estrellas mejor. El nos habla con mas confianza y nos toma el pulso de nuestra interioridad. Merece a pena este tipo de vacaciones, desde la búsqueda y desde el silencio. 

Alberto Álvarez Pérez

Diácono Permanente.

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