Parroquia de San Vicente (Sevilla)

Apostar por la Vida

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Recientemente se ha celebrado en España marchas a favor de la Vida, donde miles y miles de personas pedían en las calles aborto cero. En el programa electoral del gobierno central llevaba implícito la revisión de esta (mal)iniciativa humana. Le recuerdo al Ministro de Justicia, por si se le ha olvidado, que la mujer realiza uno de los actos más bellos que pueda concebirse en el ser humano. Se trata de un acontecimiento demasiado serio para abandonarlo al azar. Y el aborto intencionado o parcial es algo con lo que nunca podrá pactar el pensamiento religioso de nuestra querida Iglesia católica. Con muchas vueltas que se le dé el aborto es el desenlace fatal de una vida ya proyectada. El aborto es muerte, paso violento de un estado de vida a muerte, con el agravante de total indefensión en quien tiene derecho a la vida. Lo progresista debería ser defender y garantizar el derecho a la vida de los no nacidos y es incoherente que esos partidos políticos que tradicionalmente se denominan defensores de los más débiles, sean los que apoyan con más ahínco el aborto. No existe el derecho al aborto, solo existe el derecho para el bien, no para el mal, y el aborto, la eliminación de la vida, es un asesinato, mire por donde se mire. Personalmente apuesto por la vida. Vale la pena. Es un hermoso regalo de Dios.

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Buscando calma, silencio y serenidad

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Somos muchos los que vivimos sometidos a un ritmo duro de trabajo a los largo de los meses del año, y por ello cuando llega el verano buscamos ansiosamente un tiempo de descanso.Convivimos en una sociedad muy acelerada, hacemos cada día más cosas en poco tiempo, relaciones, encuentros, comidas, contestador automatico, móvil, ordenador, correo electrónico, whatsapp, queremos tenerlo, acapararlo y disfrutarlo todo.

Pero hay cansancios que no se curan con las vacaciones, no desaparecen por irnos a descansar unos días. La razón es fácil. Las vacaciones pueden ayudar a rehacernos un poco, pero no dan el descanso interior que necesitamos. Lo importante es no acelerar nuestra vida, vivir las mas despacio, dejar de hacer algunas cosas. Debemos cuidar lo importante y dedicar mas tiempo a lo que nos da mas paz interior, buscando silencio, calma y serenidad.

Por eso necesitamos algo mas que unas vacaciones de verano, necesitamos relajamiento interior. Y si somos creyentes, buscad a Dios desde el silencio, si es bajo las estrellas mejor. El nos habla con mas confianza y nos toma el pulso de nuestra interioridad. Merece a pena este tipo de vacaciones, desde la búsqueda y desde el silencio. 

Alberto Álvarez Pérez

Diácono Permanente.

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